El escudo del tomate: cómo el almacenamiento debilita su piel y causa pérdida de agua
La superficie de las plantas se encuentra recubierta por la cutícula: una barrera lipídica dinámica en contacto con el ambiente que protege del exceso de radiación, los daños mecánicos y la pérdida de agua. Durante el almacenamiento de frutos a temperatura ambiente se produce un adelgazamiento y pérdida de cutícula que la debilita mecánicamente y disminuye su capacidad de reducir la deshidratación. Un artículo recientemente publicado en la revista Postharvest Biology and Technology Journal describe las propiedades físico-químicas de la cutícula del tomate durante la postcosecha, e identifica los principales cambios que causan su deterioro. Los resultados indican que las propiedades térmicas de la cutícula varían entre cultivares y están asociadas a su mayor o menor enriquecimiento en compuestos fenólicos. Dado que el comportamiento de la cutícula con la temperatura modifica su respuesta al daño mecánico y la pérdida de agua, este estudio es fundamental para identificar las condiciones de almacenamiento más adecuadas. El estudio ha sido llevado a cabo por los investigadores del IHSM La Mayora (UMA-CSIC) Gloria López-Casado, Patricia Segado, Antonio Heredia y Eva Domínguez en colaboración con José J. Benítez el Instituto de Ciencia de Materiales de Sevilla (CSIC-USE).
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