Un “pegamento” bacteriano que se convierte en una herramienta antifúngica
Investigadores del IHSM La Mayora (UMA–CSIC) han descubierto cómo Bacillus subtilis utiliza su “matriz” de biofilm no solo como un andamiaje protector, sino también como un arma activa para controlar a Botrytis cinerea, el hongo causante de la podredumbre gris en numerosos cultivos. El estudio muestra que TasA, un componente esencial de la matriz extracelular de Bacillus, le ayuda a adherirse firmemente a las hifas fúngicas y daña directamente la pared celular del hongo al alterar la capa de β-glucano, lo que a su vez compromete su estructura y fisiología. Además, Alicia I. Pérez-Lorente y colaboradores demuestran que TasA actúa en conjunto con el lipopeptido antifúngico fengicina: mientras que fengicina ataca las membranas del hongo y desencadena fuertes respuestas de estrés, TasA induce cambios metabólicos y estructurales distintos en el hongo. De forma destacada, el equipo liderado por el Prof. Diego Romero observó que TasA puede actuar como transportador del compuesto antimicrobiano bacilaene, también producido por B. subtilis, potencialmente estabilizándolo y potenciando su efecto fungistático. Esta interacción es dinámica: Botrytis responde al ataque de Bacillus mediante el despliegue de un conjunto de medidas defensivas que le permiten adaptarse, como la ramificación de hifas, la formación de clamidosporas y contramedidas químicas. Este trabajo, por tanto, demuestra la complejidad de las interacción microbianas, y descubre nuevos elementos clave en el desarrollo de dinámicas microbianas, desde la competición a la coexistencia.
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